Materiales (cantidades exactas)
- 500 ml de vinagre blanco para el rociador
- 250 ml de vinagre blanco y 250 ml de agua tibia para el grifo
- 1 bolsa de plástico y 1 goma elástica
- 1 cepillo de dientes viejo y 1 palillo de madera
- 1 paño de microfibra
Paso a paso
1.- Desenrosca el rociador y sumérgelo en un bol con 500 ml de vinagre blanco durante 1 hora. Si no se desenrosca, llena una bolsa con 250 ml de vinagre y 250 ml de agua tibia y átala con la goma para que el rociador quede sumergido.
2.- En el grifo, envuelve la parte con sarro en un paño empapado en la mezcla de vinagre y agua y déjalo 30 minutos.
3.- Frota con el cepillo de dientes los bordes y las rendijas, y desatasca los agujeros con el palillo de madera.
4.- Aclara con agua abundante, abre el grifo unos segundos y seca con el paño de microfibra para que no vuelvan a salir manchas.
Por qué funciona
El vinagre blanco contiene ácido acético, que reacciona con el carbonato de calcio y lo disuelve poco a poco. Por eso funciona mejor dejándolo actuar que frotando con fuerza.
Seguridad y precauciones
No uses vinagre en mármol, granito pulido u otras piedras naturales, porque el ácido las daña. Tampoco lo dejes mucho tiempo en grifos dorados o con acabados especiales: prueba antes en una zona pequeña. Ventila y no lo mezcles con lejía.
Errores comunes y cada cuánto repetirlo
Si el sarro es muy grueso, repite el proceso o déjalo 2 horas. Para prevenirlo, seca el grifo después de usarlo. Repite cada 2 a 4 semanas si tu agua es muy dura.
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